Ahora regresarás a un pasado mucho más lejano, “petrificado”: la Era Mesozoica, la edad de los dinosaurios. En la entrada a un pasillo con claraboyas verás a la izquierda un tronco fósil que ha sido cortado para ver su interior.
Este tipo de fósil conserva la estructura de células y tejidos vegetales. Lo que facilita estudiar muchas características del árbol, ambiente en el que vivió, posibles enfermedades o parasitismo que sufrió, etc.
Gracias al clima cálido que se desarrolló durante el Mesozoico la vegetación tuvo un gran desarrollo y propició la expansión de ejemplares arbóreos de tamaños espectaculares.
El tronco fósil que ha sido cortado para ver su interior; en su sección puedes apreciar una alternancia de bandas oscuras y claras, que se interpretan como anillos de crecimiento, formados en momentos con diferentes condiciones ambientales (probablemente épocas húmedas y épocas secas).