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Puente de Alcántara




Ahora dirige tus pasos de vuelta al Arco de la Concepción para llegar a la Plaza de Portugal, punto de partida de tu recorrido. Y con el coche por la carretera en dirección Portugal o Piedras Albas, a unos dos kilómetros vas a encontrarte con el monumento más conocido de nuestro patrimonio histórico-artístico. Aparca y disponte a contemplar el Puente Romano más alto del Mundo Romano. En el paseo de la margen izquierda del Río Tajo hay unas escaleras que te permitirán bajar y pasar por debajo de este impresionante monumento.

Declarado Monumento Nacional en 1924, el Puente Romano de Alcántara es una de las más impresionantes obras de la ingeniería civil romana. Encajado en la roca viva del río Tajo, destaca por ser el Puento Romano más alto del mundo y uno de los mejor conservados. Sus dimensiones no dejan indiferente a nadie, 71 metros de altura desde el lecho del río hasta el Arco de Triunfo, 198 m de largo y 8 m de ancho.

Este Puente fronterizo, se vio sometido a destrucciones en los diferentes enfrentamientos bélicos. A comienzos del siglo XIII, cuando Alfonso IX toma definitivamente la Villa a los musulmanes, sufre la destrucción del primer arco de la orilla derecha.Sería restaurado en el siglo XVI, durante el imperio de Carlos V como atestiguan las inscripciones del arco.

A principios del siglo XVIII, los enfrentamientos entre españoles y portugueses durante la Guerra de Sucesión, provocaron importantes daños en el segundo arco de la margen derecha que no será restaurado hasta el reinado de Carlos III.

Durante la dominación francesa volvió a destruirse el segundo arco de poniente. Provisionalmente se salvó el paso con unas estructuras de madera que fueron quemadas en 1.836 durante las guerras carlistas. El 4 de febrero de 1.860 se inaugura la restauración promovida por la Real Academia de la Historia siendo el ingeniero jefe D. Alejandro Millán y Sociats.

En un lateral se conserva un pequeño Templete de orden toscano dedicado a los dioses Romúleos, en siglo XIII se cristianiza bajo la advocación de San Julián, añadiéndosele el calvario y la espadaña. Conserva una inscripción reproducida en los siglos XVI y XIX a partir de la original dice así:
'Consagrado al Emperador Nerva Trajano, César Augusto, Germánico, Dácico. Este templo en la roca del Tajo de los supremos dioses y del César lleno donde el arte se ve vencido por su propia materia, quizás la curiosidad de los viajeros, cuyo cuidado es saber cosas nuevas, se pregunten quién lo hizo y con qué intención. El puente destinado a durar por siempre en los siglos del mundo, lo hizo Lacer, famoso por su divino arte...'

Has finalizado tu aventura, ahora es momento de reponer energías degustando la gastronomía local en los establecimientos de la localidad.


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